Menores y redes sociales

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Siempre es un gran reto dar una charla, más si cabe si es de hora y media. Si encima ese público tiene un nivel de exigencia de niños de 10 años y el agravante de que una de esas personitas es tu propia hija, no quiero ni contaros la clase de acobardamiento que entra.

Menores y redes sociales

Decidida, acudí a la cita para intentar exponer ciertos conocimientos acerca de los riesgos que supone no conocer la privacidad y su configuración en escenarios 2.0

Sorprendida comprobé que un cuarto de la clase, aproximadamente, tenían perfiles propios en redes como Facebook , Tuenti y Twitter y una mayoría las utilizaban solos, cosa que puede estar muy bien si los adultos conocen lo que los menores están haciendo que presupongo que es así.

Otro dato que llamó mi atención fue el que los críos dijesen que utilizaban las redes sociales cuando estaban aburridos. ¿Aburridos? No recuerdo nada más gratificante que colorear, saltar al elástico, escribir mi diario o jugar al escondite en casa con esa edad, pero parece que ahora cabe la posibilidad de aburrirse o de imitar comportamientos y hacer propias algunas frases de adulto: "yo solo me meto en Facebook cuando me aburro". Quizás los padres conocemos este tipo de expresiones, ¿no?

Comprobé cierto grado de conocimientos acerca de cómo preservar la privacidad en sus vidas reales, pero no tanto así en el mundo digital. Tenían claro que no debían confiar en desconocidos pero no tenían esa misma percepción cuando esa persona tenía la cara de su ídolo favorito en redes sociales. Esto puede ser complejo para cualquier usuario adulto, incluso para un profesional, pero siempre hay que utilizar el sentido común. ¿De verdad crees que Cristiano Ronaldo tiene tiempo para hablar contigo? Dicho lo cual, decidí mostrarles los posibles riesgos que conllevaba hacer un mal uso de las redes sociales además de demostrarles que sé que mintieron al dar de alta el perfil. Sí, se asume como parte del juego de las redes sociales mentir con consentimiento de los padres, pero no me queda claro si esa finalidad por parte de los mayores es porque incluyan esa parcela como parte de su conocimiento y forma de comunicarse o porque tenerlos entretenidos es el mejor modo de no restar tiempo a sus vidas.

No cuestiono el que los menores quieran hacer uso de las redes, pues parece claro que los nativos digitales no deberían  estar de espaldas a ellas, sino el que los padres o tutores no conozcan qué están haciendo en las mismas. Las redes sociales no son un juguete, son un modo más interrelacionarse y sin duda hay que educar sobre ellas. Saber por dónde cruzar la calle es algo que enseñamos a los niños desde que comienzan a comprender cosas, así que de igual modo deberíamos educar en el uso de las plataformas digitales y configuración de la privacidad.

El profesor Ángel concluyó la clase solicitándoles a todos que escribiesen en un papel un secreto inconfesable y se lo entregaran. Todos obedecieron prestándose a ceder parte de su intimidad a una persona que no es su amiga pero es alguien tan cercano como su tutor.

Moraleja: los menores son vulnerables y no están educados ni preparados para hacer uso de canales 2.0 sin la supervisión de un adulto siempre que éste conozca las normas de privacidad

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